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jueves, 1 de diciembre de 2016

La ley de la atracción - II

Para que la ley de la atracción funcione hay que activar la toma de consciencia. Ser consciente de tus pensamientos y cambiar los negativos por positivos ya hace que haya un cambio en ti. La toma consciencia es el inicio del cambio. 



Por nuestra mente pasan miles de pensamientos al día. Si somos capaces de detectar los pensamientos que nos hacen estar inquietos, disgustados, enfadados, atemorizados continuamente y los repetimos, probemos de  cambiarlos por pensamientos contrarios o simplemente probemos de eliminar los que nos afectan negativamente. Con eso ya estamos generando un cambio. Si hacemos esto con regularidad, el cambio será más  y más evidente. Se trata de pensar en lo que nos hace sentir bien, para que cosas positivas vengan a nuestra vida. 



Otra cosa necesaria para atraer cosas buenas es creer en tus posibilidades y alimentar tus sueños con la voluntad y la perseverancia para conseguirlos. Sé que son cosas muy básicas pero a menudo nos olvidamos y buscamos fuera lo que tenemos dentro y perdemos el tiempo deseando que sucedan milagros cuando nosotros somos los únicos capaces de hacer realidad nuestros sueños. 



Cuando tenemos una meta o queremos conseguir algo hay que ser consecuentes con nuestros pensamientos. Por ejemplo: Querer adelgazar y pensar en comer  chocolate, bollería, etc,  no es acorde una cosa con la otra. O querer tener un trabajo y no pensar en buscarlo o no querer buscarlo. Las cosas buenas que quieras que sucedan dependen de ti y de como lo enfoques.

ISM

miércoles, 4 de noviembre de 2015

¿QUÉ SON LAS EMOCIONES?, ¿CÓMO SE GENERAN?, ¿CÓMO NOS AFECTAN?, ¿CÓMO SE GESTIONAN?...

Día a día se hace más patente la necesidad de conocer y manejar las emociones adecuadamente, tanto en la vida personal como en la laboral, ya que de ellas va a depender la calidad de nuestras relaciones, de nuestra salud, de nuestra vida…


Los estados emocionales afectan directamente a la salud y a la enfermedad de la persona. En efecto, la mayoría de nuestras enfermedades se deben a un inadecuado manejo de nuestras emociones diarias. Tres de los trastornos más característicos de nuestra sociedad (la depresión, la ansiedad y el estrés) son los responsables del mal funcionamiento del sistema inmunitario, cardiovascular, gastrointestinal (por nombrar sólo tres)… y sin embargo tienen un sentido, una función hacia nuestro bienestar, pero si no sabemos interpretarlos tampoco podremos beneficiarnos de ello y, si encima no los canalizamos adecuadamente, se irán acumulando haciéndonos sentir mal y perjudicando a nuestro propio organismo que muy fácilmente acabará enfermando. Pensemos que el estrés excesivo (por ejemplo) debilita el sistema inmunológico (nuestras defensas), y además se generan continuamente sustancias químicas y hormonas que mantienen al organismo activado, en presión constante, y el estado de alerta en el que vivimos nos hace prestar una mayor atención automática a todo lo que consideramos negativo, lo cual sigue empeorando la situación… El propio dolor, incluso el físico, está también modulado en gran parte por nuestros estados emocionales y adquiriendo unas mínimas nociones sobre este tema, podemos ser protagonistas en el control del mismo. Otros trastornos demasiado comunes, como los trastornos del sueño, la hipertensión, la obesidad, etc. están también muy relacionados con los altos niveles de estrés y ansiedad… pensemos que una simple hormona (sólo una de ellas) que en situaciones de estrés se libera en cantidades enormes, es la responsable tanto de nuestra predilección por comidas altas en grasas y azúcares, como de almacenar la grasa en ciertos lugares del cuerpo, sobre todo en el abdomen y alrededor de la cintura…



By Gloria Martí